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miércoles

25 de enero

“Me encantan las ocurrencias de mi amiga. Mi mejor amiga.
Una vez, le dio por cambiar de significado en su vocabulario personal, la palabra “caramba“ por “berberecho“. Otra vez me hizo creer que un Romeo se había colado por la ventana de su habitación, pero resultó ser solo alguien.
Su última ocurrencia ha sido dar la vuelta al mundo en nube. Por eso hace tiempo que no hablamos. Ahora debe estar por Cincinnati imagino. No lo sé de seguro porque jugamos a que ella, cada vez que está en un lugar nuevo, me envía una imagen curiosa y una frase significativa y yo debo adivinar dónde está. La echo de menos. Pero mientras tanto me divierto.
Seguro que cuando esté cerca de mi ciudad lo adivinaré a la primera.“
Sam.

domingo

sueño.

[- Pero hacía mucho tiempo que no veía nada así en su mirada amiga.
- Quieres decir, ¿que era de verdad?
- Esta vez era de verdad, su mirada estaba llena de deseo pero también tenía ternura y cariño. Esa mirada escondía unas ganas locas de hacer el amor estoy segura. Además, sus caricias... eran como el viento, un pequeño roce, de esos que son tan fugaces que dudas de si sucedió o no, pero que te hace sentir en el estómago no sé qué. ¡Ay amiga! Paseaban de la mano riendo, y él incluso la escuchaba. ¿Tú crees que alguna vez me escuchó a mí?]
- ¿Crees que significa algo ése sueño?
- No lo sé Zeta, ya sabes lo que pienso de él los domingos por la tarde...
- Aiss, ¡lo que llevas dentro!

martes

noviembre

Zonia. Ella es especial hasta para irse a la ducha. Ése es su nombre real pero Sam nunca la llama así. Zeta le parece más apropiado para una chica de Odense.
Se conocieron hace ya mucho, pero eso no importa. Zeta es del tipo de chica que hace las cosas como por casualidad, o al menos lo parece. Es imprevisible. Divertida. Le gusta arriesgarse porque cree que la clave está en el intentarlo. No le importa lo que piensen los demás de ella. Está perdidamente enamorada. De mascota tiene un gato, le gustaría sacarlo a pasear a menudo pero Ciglio le tiene miedo a la calle. Una vez se tiró de la ventana a abajo, seguro que el pobre gato cayó sin querer pero a Zeta le gusta pensar que tiene un gato loco y con tendencias suicidas. Después de eso Ciglio no quiso salir más. A Sam le hacían reír las ocurrencias de su amiga. Su mejor amiga. No se habían visto nunca, pero ése no era problema. El año que viene podrían verse en París.